domingo, 13 de diciembre de 2009

Carta III: Emmanuel Exhausto

––––•(-••-)•––––Çë§ÂR ––––•(-••-)•––––¾ dice:

Me recuerdas al viejo yo, el que no veía el sol por tener los ojos cerrados y andar mirando hacia abajo. Pareciera que quieres que reconozca algo, a veces las cosas son de uno y muy personales y ni tú ni nadie puede exigir algo al respecto.

Quiero contarte, que no estoy bien. Me tiro en la cama y siento una extraña sensación que parte en mis pies, ¿un mareo inferior?, no sé cómo definirlo, es como tener la cabeza en las piernas y sentir desde abajo como se estremecen lentamente los músculos inferiores, pero es piel. El tacto no sólo está en las manos, puedo sentir con todo el cuerpo que hoy es nuevamente una noche sin dormir, hoy sin alcohol, eso sí, el grado no llegó esta vez a mi cabeza.

Hoy no dormí, simplemente eso…no dormí y estoy exhausto.

Algo debe estar pasando ajeno al insomnio, hace varios meses que no tengo ganas de dormir, ¿síndrome vampírico?, un noctámbulo tal vez, con la agonía diurna de querer una cama y viviendo en vigilia nocturna sin ganas de nada (me salió verso), ahora estoy seguro, es simplemente por no dormir, sólo me falta ser sonámbulo. Me haces falta, ¿lo sabes? no discutamos entre nosotros.





 “Hospital, muerte, hospital, muerte”, depende de la dirección del corte...yo elegí hospital. Esos días decisivos en materias existenciales son bastante rechazados por algunos, no aceptan que pasaron por lo mismo o critican a quienes pasaron por tal estado. Eso querías saber? 




Estoy asustado, el corazón late más fuerte. Mis brazos se rinden fácilmente al tocar el colchón, las piernas se dejan sodomizar rápidamente por las sabanas, la espalda agradece todo tipo de confort o descanso, de los ojos ni hablar. 18 horas de inconsciencia me dejaron como nuevo, pensaron que me había suicidado, ya que no bajé en todo el día y no respondía a los llamados. La gente no entiende, hermano, yo sé que tú sí.

Al parecer el carácter de niño potencialmente suicida ya lo tienen claro en nosotros, lo extraño es que a este miserable espécimen de ser humano le va bien en la universidad, no exige nada en el hogar y aún así no tiene el reconocimiento que cree merecerse en lo que llama choza, no sé, estoy muy subestimado en cuanto a mi rendimiento actual, pero sin duda saben que no pueden igualarme o llegar a parecerse en algún sentido a lo que he hecho y logrado en mi vida, suena bastante egocéntrico, pero es verdad, no soy un genio, pero creo que el lograr cosas sin el apoyo de la familia me da la confianza para decir que ellos no pueden ser, en un mínimo aspecto, parecidos a mí. Debes estar sonriendo o mirándome como siempre, con tus ojos destructores.

Dicen que no hay fuerza motriz más grande que la voluntad, en mi caso, creo que ésta se fortalece con la imagen de nuestros abuelos y también en gran medida con el apoyo de los amigos, no sé si el cansancio me ha puesto más sentimental, cosa que no es común en mí, siempre he sido catalogado como introvertido, frío, sin sentimientos, poco sociable, posible psicópata y como dije anteriormente potencial suicida, pero debe ser porque en verdad no me conocen,   ¿Qué dirías tú Oscar?

Increíble lo que las palabras de alguien pueden provocar, palabras al aire, pero con un significado relevante, no son palabras tontas, llevan en sí una carga emocional enorme, para cualquier ser que se crea digno de vivir tiene que haber pasado por todos los estados, conocer el otro lado, las dos caras de la moneda.

¿Volverás?

“Cuando oigas a un niño preguntar, ¿por qué el sol viene y se va?, dile porque en esta vida no hay luz sin oscuridad”.





––––•(-••-)•––––Çë§ÂR ––––•(-••-)•––––¾ ahí se ven...

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