En este momento siento que he sido un imbécil por muchos años.
Siempre caballero, atento, educado, con buena voluntad y preocupado, para qué, si los demás (tú), respiran indiferencia. La facilidad para habitar el mundo sin ti.
Nadie es indispensable, nadie es imprescindible, estamos de acuerdo en eso, pero pucha, háganme sentir que importo. Estaría bien sentir más calor de parte de un ser vivo que de una taza de té.
Las conversaciones son vacías, comunes, por devolver la palabra. Antes había interés, ganas de escuchar al otro, a mí. Ya, muy ego, pero la queja viene de adentro, me siento abandonado por ustedes.
Así no dan ganas de seguir siendo optimista porque toda relación fraterna está tan fría como las mañanas. Eso de contestar un mensaje cada tantas horas con excusas de "no estaba usando el celular", "es que si lo dejo en el bolsillo se corta el internet", ¡por favor!
Te saludan, contestas y pasan horas...
Yo asumo que si alguien va a saludarte, mandarte un mensaje, es porque tiene el tiempo y las ganas de conversar contigo. Increíble que te saluden cinco minutos antes de hacer algo (estudiar, trabajar, ir a la feria) y no vuelven a responder en toda una tarde o noche. Qué estrés.
¡No lo hagan! qué mala educación.
––––•(-••-)•––––Çë§ÂR ––––•(-••-)•––––¾ ahí se ven...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿algo que decir?...deja tu correo si eres anónim@ o firma con un nombre :)