––––•(-••-)•––––Çë§ÂR ––––•(-••-)•––––¾ dice:
El fin de la agonía perenne
No creo que sea posible el éxito. Es más profundo el abismo de mi mente que las ganas optimistas de superación, pero las tengo. Lo intento, ante la mirada ajena nada me derrumba, soy el hijo perfecto, el mejor amigo que yo mismo quisiera tener, pero no…
…me caigo y yo mismo me tiro para abajo, que difícil es vivir así, aparentando estar bien y ocultando lo imperfecto de mi vida.
Mi capacidad gregaria va en aumento gracias a los amigos que hoy tengo, los de antes reniegan de mí, desvían la mirada. Soy un susurro, un comentario perdido en sus mentes vacías, o mejor dicho, llenas de…nada.
¿Fue para pasar más rápido el tiempo? no lo sé, hoy eso queda en el pasado. Es un recuerdo que duele, no hay nada más triste en el mundo que sentirse solo, no ser necesitado por alguien, te quita el sentido de estar aquí, sobre todo cuando tenías lazos tan fuertes y que no se cortaban con nada.
Hermano, dan ganas de rendirse, pero la historia de mi vida es más que eso, continuos debates existenciales me atormentaron, pero aún estoy aquí, con la esperanza de lograr lo que quiero, para eso estoy, para ver las cosas mínimas como gigantes y después superarlas y sentirme invencible, eso creo.
Tengo que mencionar que a pesar de todo las cosas no me afectan como antes. Tengo la experiencia de haber sufrido harto, la agonía perenne está perdiendo su inmortalidad, “sufrías por pequeñas cosas”, dirán algunos, pues no todos somos iguales: una piedra en el zapato puede llegar a ser muy molesta, pero gané resistencia y pude desaparecer esa piedra, cosa que no todos hacen.
Ahora recuerdo esas molestias y río al saber que no me detuvieron, y aunque no encontré solo piedras, sino que también rocas… hoy en día una avalancha sería fácil de esquivar, pero espero a que vengan, sé que algunos quieren que no las esquive y que falle al intentarlo… esperen sentados.
La mancha carmesí en la manga de la camisa escolar quedó en el pasado, la mirada temerosa al bajar de la micro, la última gota de agua en la tina del baño ¿sería el fin?...no, claro que no, y espero encontrar a alguien igual, para que sepa que yo también pasé por lo mismo, sé de alguien, pero la conversación quedó inconclusa, espero volver a hablar de eso.
Resumiendo, gracias a todo lo que viví cuando chico es por lo que hoy me puedo sostener en pie. Oscar, las malas experiencias (de cualquier tipo), siempre dejan algo, y sé bien que siempre habrá algo peor, “no hay mal que dure cien años”, siempre hay un mal más grande que el que estas viviendo, y espero encontrar la paz pronto, para eso estoy, para seguir luchando por vivir, por ser necesitado por alguien, por mí, por ti, por todos.
No creo que sea posible el éxito, es más profundo el abismo de mi mente que las ganas optimistas de superación…ya no más.
––––•(-••-)•––––Çë§ÂR ––––•(-••-)•––––¾ ahí se ven...
El fin de la agonía perenne
No creo que sea posible el éxito. Es más profundo el abismo de mi mente que las ganas optimistas de superación, pero las tengo. Lo intento, ante la mirada ajena nada me derrumba, soy el hijo perfecto, el mejor amigo que yo mismo quisiera tener, pero no…
…me caigo y yo mismo me tiro para abajo, que difícil es vivir así, aparentando estar bien y ocultando lo imperfecto de mi vida.
Mi capacidad gregaria va en aumento gracias a los amigos que hoy tengo, los de antes reniegan de mí, desvían la mirada. Soy un susurro, un comentario perdido en sus mentes vacías, o mejor dicho, llenas de…nada.
¿Fue para pasar más rápido el tiempo? no lo sé, hoy eso queda en el pasado. Es un recuerdo que duele, no hay nada más triste en el mundo que sentirse solo, no ser necesitado por alguien, te quita el sentido de estar aquí, sobre todo cuando tenías lazos tan fuertes y que no se cortaban con nada.
Hermano, dan ganas de rendirse, pero la historia de mi vida es más que eso, continuos debates existenciales me atormentaron, pero aún estoy aquí, con la esperanza de lograr lo que quiero, para eso estoy, para ver las cosas mínimas como gigantes y después superarlas y sentirme invencible, eso creo.
Tengo que mencionar que a pesar de todo las cosas no me afectan como antes. Tengo la experiencia de haber sufrido harto, la agonía perenne está perdiendo su inmortalidad, “sufrías por pequeñas cosas”, dirán algunos, pues no todos somos iguales: una piedra en el zapato puede llegar a ser muy molesta, pero gané resistencia y pude desaparecer esa piedra, cosa que no todos hacen.
Ahora recuerdo esas molestias y río al saber que no me detuvieron, y aunque no encontré solo piedras, sino que también rocas… hoy en día una avalancha sería fácil de esquivar, pero espero a que vengan, sé que algunos quieren que no las esquive y que falle al intentarlo… esperen sentados.
La mancha carmesí en la manga de la camisa escolar quedó en el pasado, la mirada temerosa al bajar de la micro, la última gota de agua en la tina del baño ¿sería el fin?...no, claro que no, y espero encontrar a alguien igual, para que sepa que yo también pasé por lo mismo, sé de alguien, pero la conversación quedó inconclusa, espero volver a hablar de eso.
Resumiendo, gracias a todo lo que viví cuando chico es por lo que hoy me puedo sostener en pie. Oscar, las malas experiencias (de cualquier tipo), siempre dejan algo, y sé bien que siempre habrá algo peor, “no hay mal que dure cien años”, siempre hay un mal más grande que el que estas viviendo, y espero encontrar la paz pronto, para eso estoy, para seguir luchando por vivir, por ser necesitado por alguien, por mí, por ti, por todos.
No creo que sea posible el éxito, es más profundo el abismo de mi mente que las ganas optimistas de superación…ya no más.
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