miércoles, 7 de octubre de 2009

Luz de esperanza

––––•(-••-)•––––Çë§ÂR ––––•(-••-)•––––¾ dice: Dedicado a Jhoseline Herrera...

Carlos se paró al borde del precipicio, solo treinta metros lo separaban de su destino final. Lo único que hacía era recordar lo triste que era su vida para animase a saltar al vacío. Los recuerdos de los golpes e insultos que recibió durante los tres meses que llevaba en su colegio nuevo, porque en el anterior los compañeros se reían de él por ser obeso.

Carlos tiene 13 años, y nunca ha recibido grandes muestras de cariño, su padre trabaja todo el día y su madre los abandonó cuando él tenía dos años. No tiene amigos y en su colegio actual, las burlas van aumentando.

Los profesores no hacen nada para detener esto, no se interesan, a ellos solo les preocupa lo suyo. El amor personal se les ha acrecentado, no conocen el amor por los demás. La gente ha cambiado, para ser persona hay que dar y recibir amor, debe ser un sentimiento reciproco. Carlos, aunque ha tratado de entregar amor, nunca lo ha recibido.

Desde pequeño que está solo, camina solo, almuerza solo y en su casa siempre está solo. Se ha hecho muy independiente en el hogar, pero afectivamente no puede relacionarse, nadie quiere hacer grupos con él…se deprime…se auto-flagela.

Un nuevo compañero ha llegado, del mismo colegio que venía Carlos, lo reconoce y trata de hablarle, pero él se ha vuelto antisocial, ya no necesita que le muestren afectividad. Se siente un caso perdido, la única solución es acabar pronto con esto, no esperar a que llegue la muerte natural, para ser feliz hay que terminar el sufrimiento…una caída libre lo solucionaría, se acercaba el momento, Carlos por fin sería feliz.

El día en que se llegaría a la felicidad y que se terminarían las faltas de amor que Carlos tenía, aparece milagrosamente Andrés, el compañero nuevo. Al reconocerlo al borde del precipicio, lo detiene del brazo y lo bota al suelo, preguntándole por qué iba a hacer una tontería. Carlos le dice que él no tenía nada que hacer allí, que era un estorbo en su camino para encontrar la felicidad y el amor.

Andrés le dijo que él había pasado por lo mismo y que nadie lo quiso escuchar, por eso él quería ayudar a las demás personas para que no pasen por lo mismo que él, y que también estuvo a punto de hacer lo mismo, pero encontró que no era la solución, que el amor, no sólo es el de pareja, también existe el amor fraterno, que un amigo te puede salvar la vida, que nadie está solo, que todos tenemos derecho a ser queridos y a entregar afecto a los demás.

Finalmente Carlos se sentía persona, era reconocido por alguien, ya no se sentía solo, alguien había pasado por lo mismo que él y ahora lo estaba ayudando a superarlo.

Pasaron varios meses y  ocurrió algo que él nunca esperó, se hicieron grandes amigos. El tener a alguien con quien compartir las experiencias, poder crecer como seres íntegros y que pueden convivir con los demás, los transformó en personas muy afectivas y sociables.





––––•(-••-)•––––Çë§ÂR ––––•(-••-)•––––¾ ahí se ven...

1 comentario:

  1. Cuento posmoderno, con errores de redacción lo sé, aún trabajo en mejorar eso.
    Se lo dedico a Jhoseline, quien en un arrebato de flojera super-mega-masiva y con constantes mutaciones, tenía que presentar un trabajo y yo le escribí esto...soy un buen chico, xD.

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