Tan viejo y asustado, quién lo diría. Era como tener trece años otra vez y el estómago se le revolvía con temor y nerviosismo. Qué sensación tan penca. No duele fisicamente, pero es algo tan profundo, como si te estuvieran revolviendo el alma y picando el corazón en cuadritos.
Por qué será que su estado de ánimo varía tanto, se pregunta. No tiene que ver con la llegada de la primavera, porque lleva casi un mes así, vacío.
Deben ser guiños de una distimia no asumida y no diagnosticada. Como cuando uno sabe que es corto de vista, pero hay que tener una receta médica para estar seguros. Dejando de lado que es muy obvio para uno, aún así, si un especialista lo dice, ya no hay vuelta atrás.
Ya, el niño está mal: ¿Qué quiere? ¿Besitos? ¿Globos? ¿Una fiesta sorpresa? ¿O que le hagan un reportaje en televisión?
Supongo que en este caso no busca atención ni que alguien se entere, sólo necesita encontrar nuevamente el equilibrio. Sentirse mejor y con felicidad, sin que ésta sea producto de la lástima ajena.
Oh qué difícil, sobre todo en estos tiempos en que las personas empáticas están en peligro de extinción y el individualismo se codea con el ego y la superficialidad que, juntas, fomentan la segregación. Porque para que vamos a andar con cosas, si todos sabemos que en la selva de cemento cada uno se rasca con sus propias uñas y el que no se preocupa por sí mismo va quedando en el camino.
Por qué será que su estado de ánimo varía tanto, se preguntaba, y la respuesta le era tan obvia que no quería que nadie lo sepa. Ya se pasará, no es primera vez.
¿Y tú dónde andas que no sabes lo que pasa al lado tuyo? ¿Tan metido estás en tus propios intereses que apartas a tus seres queridos?
Cada vez era más aburrido tener una conversación juntos y parecía no importarle, respondiendo siempre con monosílabos y frases poco trascendentales. Aguantó la rabia para no desquitarse con alguien que no tenía la culpa de lo que pasaba, mas no era menos merecedor de alguna queja, pues todo es parte de todo.
Como si le estuvieran revolviendo el alma y picando el corazón en cuadritos... ¿Cómo mierda alguien puede sentir que su alma está muriendo? Tenía tanta pena que le dolía el pecho, pero no lloraba.
Llegó a la conclusión de que: angustia + presión + falta de cariño + vodka, dan como resultado una pésima salud y estado mental.
Llegó a la conclusión de que: angustia + presión + falta de cariño + vodka, dan como resultado una pésima salud y estado mental.
Se le revolvía el cuerpo, la mente y el alma. Tenía pena, miedo y se estaba desesperando y muriendo de a poco. Como cuando un cadáver se enfría, pero en este caso, estando vivo.
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