lunes, 11 de julio de 2022

El diario de Mr Croft 49

––––•(-••-)•––––Çë§ÂR ––––•(-••-)•––––¾ dice:

Recuerdo el día que supe que estabas usando una app de citas a escondidas. Lo primero que sentí fue una presión, como si la gravedad me hiciera chiquito y el mundo me devoraba.

No sé si tenga el vocabulario suficiente para describir un corazón roto, pero debo admitir que ese fue un gran quiebre interior. Traté de hablarlo en persona, pero siempre decías que no era el momento, que te dolía la cabeza, que tenías que irte, que era tarde, que mejor otro día. No te daban ganas de conversar conmigo sobre la relación, pero sí hablabas de nosotros con gente de internet que no conocías.

Extraño. Tal vez no tanto.

He notado que surge cierta complicidad y confianza en amistades virtuales, personas que nunca, presumiblemente, vamos a conocer. He tenido mi cuota de amigos por internet, gente con la que puedes contar más que alguien cercano, pero hasta el día de hoy ninguno perdura. Quedaron en MSN, Skype o en un correo que ya no recuerdo la clave.

Acepto que a tu pareja no le cuentes todo, yo tengo como base hacerlo y siempre doy la confianza para ello. Lo prefiero, aunque duela. Ya es sabido que una traición me duele más, como, por ejemplo: pactar encuentros sexuales con terceros sin mi conocimiento.

Quise conversarlo por teléfono. “No, no puedo hablar porque hay gente que puede escuchar”.

Bueno, por chat.

Hablar contigo por chat sobre algo que haces mal es dar todo vuelta para que al final sea mi culpa.

Todo lo que pasa en la relación me lo gané porque fui desinteresado en algún momento, porque contesté tarde, porque respondí mal, porque no quise ir a tal lado. Tus mentiras y noches de Grindr son mi culpa. Ese fue el veredicto en cada momento que saqué el tema. Cosechando lo que sembré.

Después de aquella conversación incómoda dijiste que dejarías ese mundo “por nosotros”. Confié en ti.

Volviste a bajar la app y tenías chats calientes con gente X y mandabas tus fotos desnudo.

“No, si no me junto con nadie”, “es solo chat, nada más”.

Pero en qué quedamos, declaramos ser una pareja monógama. Calentar gente de una app con tus fotos sale de nuestro acuerdo, acuerdo que dejaste de respetar creyendo que yo no me iba a enterar. Porque esa era tu estrategia, hacer lo que quisieras total yo no tenía forma de saberlo. Yo, el que se iba a dormir temprano con el corazón contento mientras tu festinabas agregando minos a Instagram.

Yo sé que hay cierta vanidad y narcisismo en querer ser popular, tener muchos seguidores. Todos queremos eso de cierta manera, pero de ahí a agregar a todos los gays de la ciudad a tu Instagram, después de haberles calentado la sopa, haberles prometido una cantidad de morbos por realizar sin que tu pololo se entere. Hay una distancia, según yo.

Sí, una relación abierta es una posibilidad, pero tienen que participar los dos. No solo tú.

“No, es que yo sé que tú no hubieras querido”.

Entonces termina la relación y vive tu calentura a full, cuál es la idea de tenerme ahí calentando la cama mientras te sacas las ganas con otros y conmigo un besito en la frente y a dormir.

Borraste la app.

Pasaron unas semanas y me enteré que no solo tenías Grindr, sino que también Badoo y Tinder.

Increíble como te incomoda hablar conmigo sobre estas cosas, pero no te da vergüenza andar de soltero por internet. No se te arruga nada, sin pudor. Un poco de respeto por el vinculo monógamo que formaste, solo pido eso.

¿Podría tener una relación abierta? Creo que sí, vivir juntos experiencias que nos alimenten y hagan crecer en cuanto a confianza está dentro de mis posibilidades. Pero nunca tuve esa oportunidad. Viviste una relación abierta estando conmigo, pero sin mí. Sin embargo, todo eso es mi culpa cada vez que se habla el tema.

 

Volviste a decir que tenías ganas de bajar la app, pero que no lo harías, porque estabas conmigo y no lo ibas a hacer.

Lo hiciste.

A estas alturas empiezo a dudar sobre mi postura. Tal vez yo estoy mal, tal vez estás en todo tu derecho a hablar de fetiches y mandarle fotos a chicos de la ciudad mientras yo estoy cuidando a mi abuela o durmiendo solito porque no viniste a verme. Tal vez no debo pedir tanto. Será que soy un inconsciente. Ya sé que no somos dueños del otro, pero tal vez fui posesivo al pedir reciprocidad. Cuando pregunto si estás hablando con alguien, dudo de mis intenciones al querer saberlo, ¿estaré mal?

 

Solo sé que mi corazón está triste. Me siento basureado.

Amigos no te faltan, además participas o eres miembro de cuanto club, organización o agrupación se pueda nombrar.

¿Qué más te falta?

Y sigo sin comprender cuál es la razón de estar todo el día y noche en Grindr teniendo a alguien que te quiere y está pendiente de ti, pero que solo recibe las sobras de las ganas que gastas en perfiles virtuales.

Cuál es la razón para mantenerme ahí en el camino de las migajas y cuando voy llegando es mi culpa por haber tardado.

“Lo hago porque estoy aburrido”.

 

¿Y por qué no me aburro yo?

¿Por qué no puedo dejarlo todo y seguir mi vida?

 

 


––––•(-••-)•––––Çë§ÂR ––––•(-••-)•––––¾ ahí se ven...

domingo, 3 de julio de 2022

El diario de Mr Croft 48

––––•(-••-)•––––Çë§ÂR ––––•(-••-)•––––¾ dice:

El poder del significado o de cómo cagarme la mente.

Me encanta cantar, aunque sé que lo hago mal. Me relaja y me ayuda a hacer más llevaderas las tareas del hogar o para pasar el rato cuando estoy solo. 

He notado que solo canto cuando ando de buen humor y rara vez lo hago cuando estoy con más gente. Si no me siento bien, me dedico a escuchar en silencio.

Una de las cosas que practico y trato de mantener es no asociar canciones con personas, porque al final lo único que hago es arruinar la música. A ver, no digo que esté mal dedicar un tema, es solo que prefiero no hacerlo. Hace muchos años, tuve la vergonzosa idea de grabarme cantando unos covers y subir los videos a YouTube. Se los mandaba a quien quería que le llegue el mensaje y eran canciones que hasta el día de hoy me gustan mucho, pero sigue esa espina de la ridiculez que hice. Con un poco de amargura también, debo admitirlo.

Hoy, el hombre viejo y gruñón de toda la vida se ha convertido en una persona muy sensible. Siempre lo fui, pero la coraza se ha ido gastando y creo que no solo con los golpes de afuera. Yo mismo rasguñé desde el interior buscando respirar, queriendo vivir. Y en esa salida, en la experiencia de la tristeza, puedo decir:

¡Qué crueles son las ideas que me surgen con las decepciones y las canciones de amor!


––––•(-••-)•––––Çë§ÂR ––––•(-••-)•––––¾ ahí se ven...

El diario de Mr Croft 47

––––•(-••-)•––––Çë§ÂR ––––•(-••-)•––––¾ dice:

El teléfono vibró después de siete horas en abandono.


¿Qué hice durante el día?

Aguantarme la ansiedad, angustia, desilusión, decepción, tristeza y desesperación con una cara tranquila. Sin rastros de destrucción interna.


¿Acaso voy a venir a llorar las penas a Blogger cada vez que me sienta mal?

Señora, esta es la publicación 47 donde vengo a abrir El Muro de los Lamentos, ya debería haberse acostumbrado.


Hablemos de costumbre.
No tengo orgullo en contar que suelo vivir con las adversidades y las hago parte de mi rutina. No es para nada bueno. Este año ha sido muy malo psicológicamente, al punto en que me he dejado de lado para complacer a alguien más. Apartando mis ideas, mis conceptos de vida por retener un amor que no quiere lo mismo que yo. No en primera instancia.


Entonces, mi costumbre pasa por no estar solo. Me anulo con tal de prolongar un final inevitable.
 
Me dormí”, dice el mensaje.
 
Quien duerme todo el día, tendrá toda la noche para usar Grindr”. Evangelio de San Cesar, capítulo: te están cagando. Versículo: amiga, date cuenta.
 
Me acostumbré a creer y a darme porrazos.
Me acostumbre a confiar, a decepcionarme.


Porque descubrí la mentira muchas veces (muchas) y la dejé pasar. Confié y volví a quedar como estúpida.
 
Y en esa confianza, me evaporé.


Dejé de ser yo.




––––•(-••-)•––––Çë§ÂR ––––•(-••-)•––––¾ ahí se ven...