Escuchas esas viejas canciones de tu juventud, tus años de oscuridad y soledad, pues buscabas llenar vacíos con los sentimientos de alguien que jamás conocerías. Te sentabas una y otra y vez a murmurar estrofas o caer en un supuesto estado de bienestar emocional, efecto de tu mente danzando con tus melodías favoritas.
Pero la respuesta está más cerca de lo que puedes llegar a comprender, porque tu entorno no es más que un espacio temporal, momentáneo y pasajero. Podría ser eterno, mas no logras notarlo y se va desvaneciendo, como cuando te ibas a dormir y nada importaba, desaparecías y al abrir los ojos todo estaba mejor. O eso te decías.
Escuchas viejas canciones de tu juventud, porque el presente te es incierto y propenso a desmoronarse, pero hay un pilar fundamental que sigue en pie. No te importa. Las viejas canciones, viejos amores, viejas emociones son aún fuertes y te bañas en memorias que satisfacen tu abulia estacional.
Cuando se quiere construir algo se busca una base fuerte, como la que tienes e ignoras. Sería una lástima que alguien use tu pilar para construir algo suyo que dure para siempre.
––––•(-••-)•––––Çë§ÂR ––––•(-••-)•––––¾ ahí se ven...
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